ESTÁS MAS TRISTE QUE LAS GALLINAS DE MANANO.

Frase que se le dice al que se queja, sin estarlo, de estar malo.

En las casas había gallinas y solo se comían cuando estas se estaban poniendo malas, tristes, sin ganas de comer, lentas en el andar…y Manano siempre quería comer gallinas y todos los días le decida a su mujer:Hay una gallina triste triste, sin ue ninguna lo estuviese.

EA, UN CHULO VOLTEAO A LA PARTE BAJO DE LA BESANA

Frase para indicar que se presume que se va a hacer algo, y luego no se hace nada.

Cuando se estaba por la parte de abajo de la besana se estaba terminando ya las labores de esta.

Un santaellano presumía que cuando fuese a Córdoba a una casa de fulanas, iba a armar el follón de las cosas que iba a hacer. Estando con una de ellas, al decirle esta lo que le cobraba y comprobar él que apenas si llevaba dinero, dijo la frase como indicando que allí, un flamenco como él, no tenía nada que hacer, que había acabado.

 

ECHAR LA LLAVE POR DEBAJO DE LA PUERTA

Frase para indicar que se deja de hacer algo por impotencia.

En los años treinta, vinieron unos años  malísimos para el campo y los dueños de los cortijos cerraban estos  al no poder hacer nada e incluso echaban la llave, para qué la querían, por debajo de la puerta de estos.

EGARFAR

Lavarse la cara cogiendo agua con las dos manos formando un cuenco con ellas, y metiendo la nariz, expulsar aire con fuerza, dándose con las manos en la cara mientras se hecha el aire.

EL ACABO

Pequeña fiesta que se daba al terminar una faena en el campo, normalmente la recogida de aceituna, a base de jeringos y buñuelos.

EL JUICIO DEL MULO

Frase para decir el bozal.

Cuando araban los mulos no había manera de que los surcos saliesen en condiciones, y cuando se les ponía el bozal, entonces si salían bien, diciendo que el bozal parecía darle juicio al mulo pues araba ya bien con él.

EL RELOJ

Para designar un juego.

Los nenes forman una fila a unos cinco o seis metros de otro que se queda frente de ellos. Se establece un dialogo entre los nenes de la fila y el que está frente a ella.

– Abuelita, ¿qué hora es? – pregunta uno de la fila

–  Las tres y media – responde el nene que está frente a la fila

El nene que ha preguntado da tantos pasos como la hora que le han dicho que don, en este caso, tres pasos y medio, y así sucesivamente uno a uno va preguntando la hora por riguroso turno. El primero de la fila que llegue hasta donde está el que dice la hora, gana.