UNA LIMOSNITA PARA LAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

Desde las 00 hasta las 24 h. del día de los Difuntos, las campanas estaban doblando ininterrumpidamente. Los nenes que se encargarían de tocarlas, por la mañana del día de los Santos iban por las casas con canasta de vareta de olivo pidiendo comida para pasar la noche y el día. En los zaguanes, decían esa frase en voz alta.